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West side story

Archivado en General • Fecha: 27-01-2007 11:35:30

Leyendo esta semana los periódicos y viendo los telediarios y todos los especiales que se han realizado sobre los enfrentamientos de Alcorcón se me han venido a la mente numerosas imágenes de “West Side Story”. En dicha película los puertorriqueños y los estadounidenses mantienen un enfrentamiento por el control de la calle que se inicia en una cancha de baloncesto. Afortunadamente en esta versión los enfrentamientos no pasan de batallas danzarinas.



En Alcorcón el problema también comenzó en una pista y como sucede en el Nueva York real los enfrentamientos han sobrepasado los límites de lo normal para llegar a un extremo en el cual ultraderecha y ultraizquierda hablan de unirse para luchar juntos contra los inmigrantes. Una vez más, como sucede en Irak entre sunies y chiies, dos históricos enemigos se unen para combatir lo que consideran un enemigo más fuerte.
Bajo mi punto de vista, nada profesional, el problema radica en dos aspectos: por un lado el sentimiento de propiedad y por otro el sentimiento de exclusión.
Aquellas personas que piensan que España es algo material que se puede comprar y vender, que sienten como suyo, que les pertenece y que son ellos quienes van a decidir quién está en lo cierto y quien no se equivocan. Y no lo hacen porque no piensen como yo, sino porque si algo ha demostrado la historia es que las posiciones nacional-patrimoniales han acabado siempre en fraticidas enfrentamientos, con mucha sangre, muchas lágrimas y ningún logro.
España es mucho más que unos cuantos miles de kilómetros cuadrados. Somos parte de ese mundo mal llamado desarrollado y eso implica ser considerado para muchos como un lugar de oportunidades. Un lugar en el que poder soñar con una vida mejor para uno y para sus seres queridos. El problema está cuando uno llega aquí. Los padres de los llamados “latin kings” serán seguramente personas nobles, trabajadoras, que pasarán el día entre ollas (correción ortográfica de noe), platos, fregonas, ancianos, tomates, y que a penas si tendrán tiempo (como tantos y tantos españoles) de hablar con sus hijos y conocer cómo es su día a día.
La globalización conlleva no solo la exportación del Big Mac sino también de la exclusión, de las bandas callejeras, de la ceguera capitalista, de la primacía de los grandes beneficios económicos sobre las grandes cifras de pobreza, en definitiva, de que un dólar valga más que una persona.
Los grandes problemas no tienen grandes soluciones. Las pequeñas soluciones empiezan por una intervención clara del Estado. En primer lugar hay que apartar a quienes de manera clara sólo crean en la violencia como sistema de vida sean de donde sean. A continuación se hace necesaria una política real de integración. Invertir en integración es más rentable socialmente que hacerlo en seguridad. Hay que dar alternativas reales a los jóvenes. No es un problema de latinos, es un problema de jóvenes. Los latin cobran a los niños españoles, los niños españoles pegan palizas a sus profesores mientras lo graban todo con un móvil. ¿Quién tiene un problema?
En el pasado los sudamericanos decían “yo tengo un primo en América” ahora y en el futuro dirán “yo tengo un primo en Alcorcón”.

Escrito por mule
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